Se conoce como la especialidad de la odontología dedicada a la prevención, diagnóstico y tratamiento de las enfermedades de la pulpa dental (nervio). La pulpa dental es un tejido existente dentro del diente que contiene los nervios y los vasos sanguíneos y que es el causante del desarrollo dental. Cuando la pulpa se ha lesionado o está enferma y no puede repararse a sí misma, se inflama y acaba por morir, por lo que es necesario la realización de un tratamiento de endodoncia para evitar la pérdida del diente. Es la última opción antes de que el paciente pierda su propia pieza dental.

 

Cuando las bacterias de la boca consiguen llegar hasta el nervio del interior de los dientes se desencadena un proceso irreversible y doloroso. El nervio dental y los pequeños vasos que lo acompañan se necrosan (se pudren) y queda el interior del diente lleno de bacterias que no pueden ser atacadas por las defensas del organismo, pues la sangre ya no llega al interior del diente. Tampoco los antibióticos (que también circulan por la sangre) pueden luchar contra la infección del interior del diente.

Una vez que los conductos del interior del diente están completamente contaminados, se liberan más bacterias y toxinas hacia el interior del hueso maxilar provocando un granuloma, una fístula, un quiste o incluso un gran flemón (un absceso).

 

Todo este proceso puede doler mucho, pero también puede molestar ligeramente o incluso, sorprendentemente, no molestar en absoluto. Lamentablemente muchos creen que, si no hay dolor, no hay ningún problema. Este es un error bastante frecuente.

Para poder solucionar el problema y salvar el diente afectado es preciso realizar el tratamiento de endodoncia (o tratamiento de conductos), que consiste en limpiar y desinfectar bien todos los conductos del interior del diente justo hasta la punta de la raíz. Luego es preciso tapar ese espacio herméticamente. De este modo eliminamos ese rincón donde las bacterias podían reproducirse sin ser atacadas por el organismo y se consigue la curación. No es fácil controlar a todas las bacterias que viven en los tubulillos dentinarios, porque hay unos 30.000 por mm2 con un diámetro de 2 a 4 micras (y las bacterias miden 1 micra).

Este tratamiento es en realidad un proceso de microcirugía bastante complejo. No es nada fácil conseguir un resultado perfecto.

Todo este proceso puede doler mucho, pero también puede molestar ligeramente o incluso, sorprendentemente, no molestar en absoluto. Lamentablemente muchos creen que, si no hay dolor, no hay ningún problema. Este es un error bastante frecuente.

Para poder solucionar el problema y salvar el diente afectado es preciso realizar el tratamiento de endodoncia (o tratamiento de conductos), que consiste en limpiar y desinfectar bien todos los conductos del interior del diente justo hasta la punta de la raíz. Luego es preciso tapar ese espacio herméticamente.

De este modo eliminamos ese rincón donde las bacterias podían reproducirse sin ser atacadas por el organismo y se consigue la curación. No es fácil controlar a todas las bacterias que viven en los tubulillos dentinarios, porque hay unos 30.000 por mm2 con un diámetro de 2 a 4 micras (y las bacterias miden 1 micra).

Este tratamiento es en realidad un proceso de microcirugía bastante complejo. No es nada fácil conseguir un resultado perfecto.


 

Endodoncia Rotatoria

Es un tratamiento más seguro y en menos sesiones que la endodoncia tradicional. En Cínica Damalar mecanizamos al máximo el proceso de endodoncia para que sea lo más exacto posible, utilizando sistemas de medición de los conductos radiculares. Gracias a este sistema, y a diferencia de la endodoncia manual, conseguimos un tratamiento más rápido, cómodo y de mayor calidad para nuestro paciente.

 

Entre algunas de las ventajas del sistema rotatorio para endodoncias podemos mencionar:

1.- Reducción en el tiempo de trabajo, por lo cual las citas se acortan.

2.- Permite una mejor limpieza del conducto radicular.

3.- Permite una mejor obturación de los conductos radiculares.

4.- Mayor desgaste del conducto en menos tiempo.

5.- Mejor irrigación, por el acceso el irrigante entra más fácilmente a la zona apical.

6.- Permite una mejor penetración de los instrumentos manuales para obturación.